La Virgen de Astorga

Conocidas son las circunstancias y los hechos que rodearon la llegada de la Santísima Virgen de la Angustia a la Hermandad en el año 1943: la oportunidad apuntada por Hernández Díaz de hacerse con una imagen de la Virgen de extraordinario valor, las gestiones llevadas a cabo, el precio finalmente abonado para la transacción, etc. Pero menos conocidos son los pormenores de la historia de la Virgen anteriores a esa llegada: su ejecución por Astorga, la pertenencia a otra Cofradía para la cual se llevó a cabo, e incluso la distinta advocación con la que se creó, circunstancias todas estas que, apoyándonos en la obra del insigne abogado, historiador y cofrade sevillano Bermejo y Carballo, Glorias Religiosas de Sevilla o Noticia Histórico-Descriptiva de todas las Cofradías de Penitencia fundadas en esta ciudad, que vio la luz en 1882, ahora trataremos de resumir.

Sin que podamos concretar el año de su fundación, pero situada en el segundo tercio del siglo XVI, existió en Sevilla una Cofradía que era conocida con el título de las Virtudes, por tener esta advocación la imagen de la Virgen, desconociéndose sin embargo la del Señor.

Santo Cristo de las Virtudes, en la actualidad.

Ya en el siglo XVII, esta Cofradía fue a radicar a la parroquia de San Isidoro fusionándose con otra que allí tenía su sede canónica, la del Despedimiento o Despedida de Nuestro Señor de su Santísima Madre para ir a padecer, y que contemplaba este pasaje de la vida de Jesús.

Capilla donde radicaba la hermandad del Despedimiento, situada a los pies de la nave derecha de la parroquia de San Isidoro.

Fusionada esta hermandad del Despedimiento con la del Santo Cristo y la Virgen de las Virtudes, la nueva Cofradía entró en decadencia hasta que se agregó a una hermandad de luz titulada del Dulce Nombre de María y San Miguel Arcángel, que residía, con capilla propia, en la misma parroquia y pertenecía a los expendedores de carne de vacuno. Esta nueva unión hizo que se le diera al Crucificado el título de las Virtudes, conservando la imagen de la Santísima Virgen, el del Dulce Nombre de María.

Capilla perteneciente a la hermandad del Dulce Nombre de María, situada en la nave de la epístola de la parroquia.

Reanimada la Cofradía, se llegaron a hacer grandes gastos para su salida procesional que la realizaba en la tarde del Miércoles Santo, y hasta la imagen de la Santísima Virgen fue sustituida. Efectivamente, a finales de 1816 o en los comienzos de 1817, le fue encargada a Juan de Astorga una nueva imagen de la Santísima Virgen que llegaría a realizar la estación de penitencia de ese mismo año 1817. Es la Virgen de Astorga, la que hoy conocemos bajo la advocación de Virgen de la Angustia, Titular de nuestra Hermandad.

La Cofradía, en su procesión de Semana Santa, se componía de tres pasos: el primero representaba la Despedida de Nuestro Señor Jesucristo de su Santísima Madre. Francisco Antonio Gijón llevó a cabo el misterio (4 m de largo x 2 m de ancho), cuyo importe ascendió a la cifra de tres mil reales de vellón. Gracias al hallazgo del contrato del paso por Bago y Quintanilla, entre los Protocolos Notariales del Archivo Histórico Provincial de Sevilla, se sabe que el imaginero se comprometió a tallar cuatro tarjetas y cuatro ángeles vestidos para las esquinas, así como otros tantos desnudos que habrían de decorar la canastilla. En cuanto a la madera a utilizar, el documento especifica que se tenía que emplear cedro en todo el conjunto. Con respecto a la iconografía del misterio, el contrato aporta escasas noticias, revelando únicamente que el escultor se obligaba a tallar un trozo de jardín en medio del paso, sin añadir ninguna otra información. Son los citados historiadores González de León y Bermejo y Carballo, que conocieron la obra, quienes nos ofrecen los datos sobre la imaginería que mostraba el conjunto, indicando que sobre la peana tallada, calada y sobredorada se encontraban las efigies de Cristo y su Madre, personajes principales del pasaje, que estaban acompañadas de las de San Pedro, Santiago y San Juan, apóstoles predilectos de Jesucristo, así como de su discípula Santa María Magdalena. Según la descripción de González de León, los personajes estaban situados dos a dos, uno enfrente de otro, como en actitud de despedirse el Señor de su Madre para ir a padecer.

Pasaje con el que se representaba la Despedida de Jesús de su Madre, en presencia de algunos discípulos, para ir a padecer.

En el segundo paso, de estilo moderno y con canasto pintado y dorado, estaba colocado el Santo Crucifijo de las Virtudes, y en el último, la Santísima Virgen del Dulce Nombre de Astorga, bajo palio de terciopelo negro, con varas y peana de madera, aunque en tiempos anteriores este paso era de plata.

Este sagrado misterio, de iconografía escasamente representada, y considerado como de los más suntuosos de la Semana Mayor hispalense, debió de dejar de hacer su anual estación de penitencia a la Catedral hacia el último cuarto del Ochocientos, puesto que entre 1809 y 1874 la corporación del Miércoles Santo sólo desfiló dos años. Esta escasa participación en la Semana Mayor hispalense fue debida a que determinadas circunstancias hicieron devenir la ruina de la Cofradía. La pérdida de un pleito por un arbitrio o impuesto que la hermandad cobraba sobre la venta del pescado (a la Cofradía se la conocía como la de los Pescaderos), determinó la pérdida de ese ingreso y que la hermandad quedara en el mayor abandono y empeñada por numerosas deudas hasta su desaparición con el paso de los años. Las imágenes se perdieron casi en su totalidad (salvo la del Santo Cristo de las Virtudes y, obviamente, la Santísima Virgen), y los pasos llegaron a destruirse completamente.

El Santo Cristo de las Virtudes quedó en la parroquia de San Isidoro donde, según Bermejo, a finales del siglo XIX aún se le realizaban cultos, pasando en 1974 a la parroquia de San Gonzalo, y de ahí a la barriada de Padre Pío, en cuya parroquia del Buen Pastor y San Juan de la Cruz preside su altar mayor desde el año 2001.

El Santo Cristo de las Virtudes en la actualidad presidiendo la parroquia del Buen Pastor y San Juan de la Cruz.

En la fototeca de la Universidad de Sevilla hemos hallado esta fotografía que, datada en 1917 y realizada por Francisco Murillo, puede considerarse como la primera realizada y conservada de la Santísima Virgen de la Angustia cuando, bajo la advocación del Dulce Nombre de María, había pertenecido a la ya entonces extinta Cofradía del Despedimiento. En ella puede apreciarse, tal como lo describe Bermejo en su obra citada, el interior de la capilla situada a mitad de la nave de la epístola de la parroquia de San Isidoro donde «habiéndose agrandado el camarín principal del altar, tienen colocación en él la indicada imagen del Señor (de las Virtudes), la de la Soberana Reina y la de San Juan…”.

Fotografía de 1917 de Francisco Murillo, con el Santo Cristo de las Virtudes, la Virgen del Dulce Nombre (hoy Virgen de la Angustia), y San Juan, en su capilla de la parroquia de San Isidoro.
Detalle de las manos de la Stma. Virgen.

Es cierto que sólo se aprecia el perfil de la Santísima Virgen, que apenas es perceptible su rostro, pero sus delicadas manos nos indican que es Ella.

 

 

(Esta entrada de la sección de ‘El Retrovisor’ ha sido elaborada por N.H.D. Antonio Gutiérrez de la Peña)