La corona de espinas

(Inauguramos con esta entrada una nueva sección en nuestra web denominada ‘El Retrovisor’, destinada a compartir curiosidades, anécdotas, documentos y estampas fuera de lo común a lo largo de nuestra ya casi centenaria historia. En esta sección tendrán cabida desde el comentario de curiosidades patrimoniales hasta la divulgación de fotografías poco conocidas del archivo de la hermandad. No nos guía otro propósito que el de acrecentar el conocimiento en torno a los avatares históricos de nuestra corporación).

 

Estamos acostumbrados a contemplar el dulce rostro del Cristo de la Buena Muerte sin corona de espinas, uno de los símbolos de la pasión de Jesús que los soldados romanos colocaron en su cabeza para burlarse de Él. Y aunque ello nos parezca ya normal y estemos habituados a esa imagen, ese no parece que fue su estado originario desde que Juan de Mesa hiciera entrega de la imagen a los jesuitas, el 8 de septiembre de 1620.

1910. El Cristo con corona de espinas, aunque sin potencias.

Y ello porque la primera fotografía que conocemos del Crucificado, tomada el 5 de agosto de 1910 por Francisco Murillo, cuando la imagen se encontraba entronizada, bajo un dosel, en el tránsito entre el patio de la Universidad y la propia iglesia, aparece con dicha corona aunque sin potencias.

1916. Con corona de espinas y potencias, el Cristo aparece escoltado de la Dolorosa y San Juan.

Pero además, en la foto tomada el 31 de mayo de 1916 igualmente por Francisco Murillo, y cuando el Cristo se encuentra ya en el interior de la capilla adyacente a la iglesia de la Anunciación construida en 1914, acompañado de la Dolorosa y San Juan, continúa manteniendo sobre su cabeza la corona de espinas pero, en esta ocasión se le han colocado potencias, como puede apreciarse en la fotografía de ese año.

Abril de 1924. Sin potencias ni corona de espinas.

Pero el 24 de abril de 1924, José Mª González-Nandin y Paul realiza una serie de fotografías del Crucificado en las que han desaparecido de su cabeza tanto la corona de espinas como las potencias, lo que resulta sorprendente puesto que pocos meses después, en la célebre fotografía tomada con motivo de la fundación de la Hermandad, el 17 de noviembre de ese mismo año, el Cristo vuelve a aparecer con corona de espinas, y en esta ocasión, nuevamente sin las potencias. Sería la última ocasión en que ello sucediera pues a partir de entonces, la corona de espinas desaparecería para siempre de su frente.

Noviembre de 1924. En la célebre foto del cabildo fundacional, el Cristo aparece con potencias.

 

(Esta entrada de la sección de ‘El Retrovisor’ ha sido elaborada por Antonio Gutiérrez de la Peña)