La fisonomía del paso del Santísimo Cristo

Ya hemos hablado del proyecto original de la Hermandad de haber contado en sus inicios con un paso dorado, y del presupuesto que a tal fin le fue solicitado a Francisco Ruiz, Currito el dorador, proyecto que no llegó a ser aprobado probablemente por la falta de recursos que la Hermandad entonces padecía y que motivó que ésta se decantara por un paso más austero y por lo tanto más barato, haciéndole el encargo a Francisco Olivera de uno de estilo renacentista, de caoba (aunque recientes restauraciones del mismo han determinado que no lo es de tal material en su totalidad), bajo presupuesto de 9.000 pesetas y con carpintería de Vicente Serradilla.

Pues bien, desde que Francisco Olivera Fernández tallara el actual paso del Santísimo Cristo de la Buena Muerte en el año 1926, pocos cambios se han producido en el mismo, aunque a lo largo de este pequeño artículo iremos descubriendo que su fisonomía no siempre ha sido idéntica, tanto en los elementos que lo componen como en el exorno de este.

El paso del Santísimo Cristo, en su primera salida procesional del año 1926.

En la fotografía que antecede podemos observar los cuatro grandes faroles que alumbraban la Sagrada Imagen en los primeros años de su salida procesional, e igualmente las cinco copas de plata (que enriquecían las cuatro esquinas y una más a los pies del Stmo. Cristo), cedidas por un hermano, Clemente del Camino, quien además participaba en el exorno floral del paso que, como vemos, estaba compuesto por abundante vegetación y lirios traídos expresamente del campo. (En el archivo de Mayordomía, hemos hallado facturas correspondientes a los lirios por valor de 43 pesetas).

Nueva fotografía del paso de Cristo en los primeros años de su salida procesional.

 

Pues bien, en la década de los años treinta, a la que corresponde la anterior fotografía, podemos observar que la fisonomía del paso ha variado. Las copas de plata han desaparecido, siendo sustituidas por los cuatro Evangelistas (lo que indica que la fotografía es posterior a 1935, año en que aquellos fueron incorporados al paso), el llamador del mismo tampoco se corresponde con el de 1926, y si observamos con detenimiento, tampoco los faroles son los mismos que los que aparecen en la primera fotografía, lo que nos hace concluir que aquellos utilizados en los primeros años debían ser propiedad de algún hermano que los cedía para tal fin.

El farol de la izquierda se corresponde con el de la salida procesional del año 1926, que, como podemos observar, no es exactamente igual a los otros dos (el del centro en una foto de 1935 y el de la derecha es el mismo, tal como es conservado por un hermano en la actualidad).

A pesar de los años en que la Hermandad no pudo realizar la estación de penitencia por el cierre de la iglesia de la Anunciación en tiempos de la Segunda República, se continuaron llevando a término actuaciones en el patrimonio de la misma, y más concretamente en el paso del Stmo. Cristo, como la ejecución de los cuatro Evangelistas para las “esquinas” del paso de Cristo, que fueron ejecutados por Antonio Bidón, en madera de caoba, al precio de 350 pesetas cada uno.

Factura correspondiente al evangelista San Marcos.

En el Cabildo de Oficiales de 17 de octubre de 1937, la Junta de Oficiales toma la decisión de sustituir los faroles del “paso” del Santísimo Cristo, estudiándose un boceto de unos nuevos de la Escuela de Industriales que es desechado por la falta de medios económicos para afrontar el gasto. El 13 de enero del año siguiente se vuelve a tratar la cuestión en Junta de Oficiales, estudiándose ahora el proyecto-dibujo presentado por el orfebre Eduardo Seco, que también es desestimado al ascender su precio a la cantidad de 22.000 pesetas, lo que, dada la situación económica, no es posible afrontar (se desconoce el dibujo de aquellos faroles). Es en ese punto cuando el Mayordomo Sr. García y García propone una idea más económica y en armonía con el estilo del “paso”, cual es la sustitución de los faroles existentes por “cuatro candeleros de madera de un codal grande de cera cada uno, acogiéndose unánimemente la propuesta y siendo estrenados en la tarde del siguiente Martes Santo, 12 de abril de 1938.

Esta fotografía coloreada se corresponde con el estreno de los hachones del paso en 1938.

Hemos citado los distintos llamadores que se observan en los primeros años de la Hermandad y que aparecen en la siguiente fotografía. El primero se corresponde con el utilizado en las primeras salidas procesionales. El segundo, con forma de grifo o dragón y utilizado en la década de los treinta, no debió pertenecer a la Hermandad ya que el primero de ellos, años después volvió a ser incluido en el paso del Stmo. Cristo hasta comienzo de los años ochenta, y aún se conserva en la Hermandad. Éste sería sustituido definitivamente por el actual, una reproducción de la estatua de la Fama que corona la puerta del Rectorado de la Universidad hispalense, obra en bronce del orfebre Manuel de los Ríos.

Distintos llamadores utilizados a lo largo de los años.

Por lo que respecta al exorno floral, hablábamos al comienzo de aquellos primeros años en los que el exorno se componía de una abundante vegetación y lirios hasta que en la década de los cuarenta comienza a utilizarse el clavel, que luego se completaría con un friso de lirios, para dejar paso, en la década de los ochenta, exclusivamente a los lirios, tal como lo conocemos en la actualidad. Tanto la forma del monte como la altura del mismo, también han sido objeto de cambio con los años, como se observa en la siguiente fotografía.

Foto-composición de los distintos exornos florales a lo largo de los años.

En la actualidad el paso del Stmo. Cristo va a ver alterada totalmente su fisonomía con la ejecución de los bordados de sus faldones (de los que ya se ha ejecutado el delantero y en ejecución el trasero), y de los nuevos hachones de bronce, que no pudieron ser estrenados en la Semana Santa del pasado año 2020 debido a la situación de pandemia que vivimos actualmente.

Detalle del bordado del nuevo faldón y hachón de bronce.

 

(Esta entrada de la sección de ‘El Retrovisor’ ha sido elaborada por N.H.D. Antonio Gutiérrez de la Peña)