«En su buena muerte se encuentra la redención del mundo…»

No pretenda el tiempo apartar su austera ausencia, pues aquel que vino… otro gallo cantará el cantar de su romance.

El tiempo se consume sin apenas percepción alguna, pero siempre queda la luz; luz de Vida y Esperanza del pecado reconvertido en perdón. En su buena muerte se encuentra la redención del mundo; el tiempo se acaba y la memoria empieza a perderse en un mar de recuerdos y sentimientos que solo Él recoge en nuestros corazones que se alzan al cielo con Ella; el alfa y omega de una ciudad que se viste de perfumes únicos e incomparables cada cierto tiempo. Cuando el alma comience a recomponerse del llanto malherido, regresarán los suspiros olvidados en el rincón del quizás, volverán las sonrisas sin porqué. Con el tiempo la desdicha dará paso a la buenaventura de tu palabra, al milagro de tu mirada… Sevilla.

(María Sánchez Peña)