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El Retrovisor

De las relaciones con… la Macarena (I)

Las Hermandades y Cofradías de Sevilla vienen manteniendo desde siglos, relaciones con otras instituciones o corporaciones, y desde luego con otras hermandades y cofradías con las que las circunstancias de la propia historia han propiciado la existencia de unos vínculos de amistad y confraternización mutuos. Y nuestra Hermandad, sin duda, con la hermandad de la Esperanza Macarena ha sido con la que esos lazos de unión se han manifestado de una manera más estrecha, ya que casi desde el primer día de la fundación en 1924, se han ido sucediendo una serie de hechos que vienen a demostrar esta realidad, hechos que someramente pasamos a relatar.

Para encontrar el primer contacto entre ambas Corporaciones, habrá que remontarse al año 1928, cuando la junta de gobierno de la Hermandad, con estandarte y varas, recibe por primera vez a la hermandad de la Macarena, a las puertas de la iglesia de la Anunciación en la mañana del Viernes Santo del 6 de abril de dicho año, cuando ésta regresa a su templo de San Gil. Probablemente la razón de no hacerlo en los años anteriores fuera debido a que la Hermandad carecía de estandarte, y lo decimos puesto que consta en el archivo de la secretaría que al acto de constitución de la nueva hermandad de San Esteban, que tuvo lugar en los primeros meses de 1928, la Hermandad no asistió precisamente por no disponer aún de la referida insignia. Una fotografía a las puertas de la iglesia, en la que figura la primera comisión encargada de recibir a la Macarena y que estuvo compuesta por Antonio Palomo Ruiz, Antonio Palomo Rodríguez, Antonio Mejías Álvarez, Manuel Bermudo Ortega y Joaquín Ruiz del Portal y Rosillo, portando el estandarte, inmortalizaría para siempre ese momento.

6 de abril de 1928, la representación de la Hermandad a las puertas de la Anunciación.

En la madrugada del 18 de julio de 1936 se producen  revueltas y actos vandálicos en la ciudad. Numerosos templos son saqueados y quemados por la turba, y entre ellos, se produce el incendio intencionado de la parroquia de San Gil Abad y de la capilla propiedad de la hermandad de la Esperanza Macarena en el interior de la parroquia. A las doce de la noche, después de un tiroteo intenso, con griterío, carreras y golpes, se advertiría que del tempo de San Gil se veían salir llamas. Se conoce igualmente que los incendiarios se dirigen a continuación al almacén de los “pasos” de la hermandad situado frente al templo, pero al ser descubiertos por los vecinos desisten de sus intenciones de quemarlo. En dichos almacenes se guardaban también las imágenes del Señor de la Sentencia y Nuestra Señora del Rosario, mientras que la Santísima Virgen de la Esperanza se fue trasladando al domicilio particular de varios hermanos y finalmente, en la madrugada del 12 de febrero de 1936, en una furgoneta y con el mayor sigilo, se depositó en la casa de D. Antonio Román, en la calle Orfila nº 6.

Estado en el que quedó la capilla de la Macarena tras el incendio de San Gil.

Pasado el verano del 36, la junta de gobierno de aquella hermandad pidió autorización al Rector D. José M. Mota y Salado y a la Hermandad de los Estudiantes, para el traslado de la hermandad macarena a la iglesia universitaria de la Anunciación, fijándose el 4 de octubre como fecha para dicho traslado. Esa noche, la Santísima Virgen fue depositada en un cajón de madera y trasladada a la iglesia de la Anunciación donde fue recibida por las juntas de gobierno de ambas hermandades con una escasa presencia de público al no haberse hecho notorio dicho traslado. Al abrirse el cajón, apareció la imagen de la Santísima Virgen vestida con una toca blanca y saya negra bordada en oro, entre varas de nardos. Los presentes, emocionados y con lágrimas en los ojos, se arrodillaron ante la Virgen, rezándose con fervor una Salve por las víctimas de la guerra civil.

La Virgen de la Esperanza en el cajón de madera de su traslado.

En los años posteriores a la guerra civil, en el periodo comprendido entre 1939 y 1942 -años de convivencia de ambas corporaciones-, se oficializa, por decirlo de alguna forma, la estrecha vinculación entre las dos hermandades como lo demuestra el oficio que el Hermano Mayor Tomás de Aquino García y García les dirige y mediante el que se otorga lugar preferente en sus cultos a la representación de la hermandad de la Macarena “…a fin de perpetuar para el futuro las relaciones de confraternidad existente entre nuestras Hermandades, acrecentada por la estrecha convivencia durante los años de estancia en la misma Iglesia de la Anunciación…”.

Es en abril de 1942 cuando la hermandad de la Macarena abandona la Anunciación para trasladarse a San Gil. Diversos actos se llevan a cabo como despedida que se concretan en la celebración de una Misa Solemne cantada el Viernes de Dolores, ofrenda floral y Salve, incluyéndose una carta del Hermano Mayor Sr. García y García que, con el título “La Virgen de la Esperanza se va a San Gil, dirige al pueblo sevillano para su asistencia a dicha ceremonia, actos que finalizarían con el nombramiento de una comisión que, con estandarte y varas, estaría presente en la iglesia de la Anunciación en la madrugada del Viernes Santo, en la salida procesional de la hermandad fraterna. Finalizaban así casi seis años de convivencia entre ambas corporaciones.

Portada de ABC de 4 de abril de 1942, en el que se recogía la entrada en San Gil tras su regreso en la mañana del Viernes Santo.

De las relaciones con la hermandad de la Macarena son buena prueba la asistencia corporativa a la invitación cursada por aquella y, en su nombre por su Hermano Mayor D. Francisco Bohórquez Vecina, a las honras fúnebres del General Queipo de Llano que se celebraron el 15 de marzo de 1951, e igualmente a la solicitud de la querida hermandad de conmemorar sus seis años de estancia en la iglesia de la Anunciación con motivo del incendio de San Gil, conmemoración que quedó plasmada en la ejecución de un lienzo con la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza, obra del artista Chiappi, por el que le fue abonada al mismo la suma de tres mil quinientas pesetas, incluido el marco. El lienzo fue bendecido en la tarde del Martes Santo de 1954 y colocado en la unión del crucero con la nave central, lado de la Epístola, cuadro que después del traslado a la nueva sede en la calle San Fernando, permanece en la sala capitular de la Hermandad. Precisamente, con motivo del nombramiento de su Hermano Mayor D. Francisco Bohórquez como General Consejero Togado del Consejo Supremo de Justicia Militar, la Hermandad asistiría al acto de homenaje al mismo celebrado el Jueves Santo de 1952 en la sala de cabildos de la hermandad de la Macarena. El General Bohórquez Vecina, Hermano Mayor de la hermandad de la Macarena, fallecería a finales de 1955, acordándose en el Cabildo de 10 de diciembre de dicho año, hacer constar el sentimiento de la Corporación por tan sensible pérdida, comunicándose así no solamente a la hermandad sino a su viuda e hijos.

Representación de la Macarena el Martes Santo de 1962.

En 1962 la hermandad de la Macarena celebra con una misa de Acción de Gracias, el 25º aniversario de la primera estación de penitencia desde la Anunciación, presidiendo un lienzo de la Santísima Virgen de la Esperanza, misa que es oficiada por el Director Espiritual Gil Delgado con asistencia de ambas juntas de gobierno, terminándose con el canto de la Salve y desplazándose una representación de la Hermandad hasta el templo de la Macarena donde se depositó una canastilla de flores a los pies de la Santísima Virgen. Ambas corporaciones se reúnen en un almuerzo de confraternidad que tiene lugar en el restaurante “Riviera” en la plaza de La Campana, con asistencia del Rector Sr. Hernández Díaz, Director Espiritual y Hermanos Mayores, Señores Zubiría Rubio y Diánez Leal, donde se propuso y aceptó que una representación de cada Hermandad figurara en el cortejo de la otra en las respectivas estaciones de penitencia de la ya próxima Semana Santa.

El restaurante Riviera en la plaza de La Campana.

El 19 de marzo de 1963, la Hermandad se adhiere a la solicitud de la hermandad de la Macarena para la Coronación Canónica de su Titular, desplazándose una representación de la junta de gobierno al templo de la Macarena para depositar una ofrenda floral; tal circunstancia es recogida en el oficio que el Hermano Mayor, Sr. Zubiría, envía en agradecimiento, “…cuando en la noche de ayer, esa ejemplarísima Junta de Gobierno se encontraba a los benditos pies de la Celestial Macarena y su Hermano Mayor depositaba amorosamente un bellísimo ramo de flores, pareció como si el tiempo hubiera retrocedido y nos encontrásemos en aquel inolvidable momento en que la Santísima Virgen de la Esperanza entraba en la Iglesia universitaria para ser expuesta al culto tras el sacrílego incendio de su Capilla en la Parroquia de San Gil…”.  Con motivo de dicha Coronación, la Hermandad hizo entrega de un obsequio consistente en una placa de plata con una reproducción en marfil de la cabeza del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, que realizó el orfebre García de Armenta.

Y así, el 27 de mayo de 1964, la Hermandad asistió corporativamente y especialmente invitada, al traslado de la Santísima Virgen de la Esperanza a la S. I. Catedral para su Coronación, y el siguiente 3 de junio, a su traslado de regreso. Al pasar el cortejo macareno por la Anunciación , el “paso” de palio de la Santísima Virgen entró en el templo a los sones de la marcha “Coronación Macarena”, estrenada para dicha efeméride, entonándose la “Salve” y rememorándose así los tiempos en que ambas corporaciones convivían en el templo. En el mes de diciembre, con la asistencia de ambas juntas de gobierno, tuvo lugar la bendición de una lápida conmemorativa de la estación que hizo la Virgen de la Esperanza al regreso a su templo tras la Coronación Canónica. Dicha lápida, de la que hoy se desconoce su paradero, donada por el marmolista  Juan Rovayo Llera, hermano de la Corporación, fue colocada en la unión de la nave central con el crucero, en el lado del Evangelio, y contenía la siguiente leyenda: “En la noche del 3 de junio de 1964, Nuestra Señora de la Esperanza Macarena, durante el triunfal regreso a su Basílica después de ser canónica y solemnemente coronada, hizo estación en esta Iglesia de la Anunciación que, en azarosas circunstancias la cobijara, siendo recibida por la Junta de Gobierno de la Archicofradía de la Universidad, cantándose solemne Salve ante el altar del Santísimo Cristo de la Buena Muerte”.

Diez años después de la Coronación de la Macarena, en 1974, año de celebración del cincuentenario de la Hermandad, ambas corporaciones acordaron llevar una representación de la junta de gobierno en sus respectivas estaciones de penitencia de ese año. El 12 de abril, Viernes Santo, la lluvia había amenazado con hacerse presente pero, aun así, la hermandad de la Macarena decidió ponerse en la calle y realizar la estación de penitencia, sorprendiéndole no obstante la lluvia en la plaza de La Campana, siguiendo el cuerpo de nazarenos hasta la Catedral y dirigiéndose el paso de palio hacia la Anunciación. La “casualidad” quiso que, diez años después de su última estancia en la iglesia de la Anunciación con motivo de aquella Coronación Canónica, la Virgen de la Esperanza, escoltada por nazarenos de ruán negro de los Estudiantes, volviera a dicho templo para refugiarse de las inclemencias del tiempo. La fotografía que sigue recoge el momento previo a la salida de la Virgen desde la basílica macarena en 1974.

Representación de la Hermandad el Viernes Santo de 1974.

Ya hemos tenido ocasión de referirnos en anterior artículo a la entrega a la Virgen de la Esperanza Macarena de la Medalla de Oro de la Hermandad. Tiene lugar en abril de 1966, al ser la última vez que la Hermandad va a recibir en la puerta de la Anunciación a la hermandad de la Macarena, antes del traslado a la calle San Fernando. Por unanimidad de todos los miembros de la junta de gobierno y a propuesta del Hermano Mayor, Sr. Ramos Rubau, a su regreso por la calle Laraña el paso de palio de la Virgen de la Macarena tras su estación de penitencia a la Catedral, el Director Espiritual, acompañado del Hermano Mayor y junta de gobierno, hizo entrega de la Medalla de Oro de la Archicofradía a la Santísima Virgen de la Esperanza, Medalla que en muchas ocasiones la Reina de San Gil lleva prendida en su saya en la madrugada de cualquier Viernes Santo.

Medalla de oro de la Hermandad prendida en la saya de la Virgen de la Esperanza.

Continuará…

(Esta entrada de la sección de ‘El Retrovisor’ ha sido elaborada por N.H.D. Antonio Gutiérrez de la Peña)