Categorías
El Retrovisor

La bendición de la iglesia de la Anunciación

(Esta es la cuarta entrega de la nueva sección ‘El Retrovisor’, destinada a compartir curiosidades, anécdotas, documentos y estampas fuera de lo común a lo largo de nuestra ya casi centenaria historia. En esta sección tendrán cabida desde el comentario de curiosidades patrimoniales hasta la divulgación de fotografías poco conocidas del archivo de la hermandad. No nos guía otro propósito que el de acrecentar el conocimiento en torno a los avatares históricos de nuestra corporación).

Muchos datos tenemos sobre nuestra sede fundacional, la iglesia de la Anunciación, sobre todo en cuanto se refiere a su historia, arquitectura y obras de arte que contiene. Pero poco sabemos de su inicio y concretamente de la bendición del templo. Sobre ello nos da noticia el padre Antonio de Solís, sacerdote profeso de la Compañía, quien escribiera una crónica de la vida y noticias de la Casa Profesa de Sevilla en su obra “Los dos espejos” y en donde hace un relato de todas las vicisitudes ocurridas en la casa a lo largo de los años.

La construcción del templo se inició en 1565 con diseño del padre Bartolomé de Bustamante, aunque la marcha de éste a Roma hizo que el proyecto se continuara según las trazas de Hernán Ruiz el Joven, ateniéndose al estilo renacentista de moda en la época. Con una sola nave central y en forma de cruz latina, la bóveda del crucero se asienta sobre cuatro grandes arcos sostenidos por ocho medias columnas. Está coronada por una linterna circular alumbrada por ocho ventanales.

Según relata Antonio de Solís, el 2 de septiembre de 1565 se puso la primera piedra con toda solemnidad, presidiendo el acto el obispo de Canarias D. Bartolomé de Torres, siendo Pontífice Su Santidad Pío V, y rey de España Felipe II. Añade el padre Solís que el General de la Compañía era Francisco de Borja, y provincial el padre Juan de la Plaza, siendo rector de la Casa el padre Diego de Avellaneda. En la crónica referente al año 1579, continúa Solís diciendo que “estaba este año en toda perfección, acabado nuestro fuerte, espacioso y hermoso templo y sólo le faltaba entrarlo a ocupar la Majestad de Cristo, nuestro Bien Sacramentado”.

El 27 de diciembre de 1579, en la celebración del día de San Juan Evangelista, se llevó a cabo la bendición del templo, bajo el título de la Encarnación, llevándola a cabo el Rector de la Casa, padre Dr. Diego de Acosta. Por la tarde de ese día se trasladó el Santísimo Sacramento desde la iglesia vieja al nuevo templo, con una solemne procesión y fiesta, para la que se adornaron las calles con varios altares y colgaduras; la procesión estaba formada por los estudiantes de San Hermenegildo en gran número y que llevaban al santo rey, siguiéndolos una gran comitiva del pueblo y de religiosos que se sumaron a la comitiva voluntariamente. Al día siguiente se celebró la primera misa por el Sr. Arzobispo D. Cristóbal de Rojas y Sandoval, y a continuación se dijo la misa mayor en la que predicó el padre Prepósito, y a la que asistieron –según la crónica del padre Solís-, once mil personas.

Por su parte, la Casa Profesa constaba de un edificio de tres plantas en torno a un patio principal porticado y pavimentado con columnas de mármol. Otro cuerpo de edificio más pequeño, anejo al principal y con patio propio ajardinado, tenía salida por la calle trasera, llamada de la Sopa, hoy Compañía. El patio principal se comunicaba con la iglesia a través de la puerta de la Concepción situada en el lado de la epístola del crucero, aún existente aunque sin uso.    

Tras la expulsión de los jesuitas en 1767, la iglesia y la Casa Profesa fueron cedidas a la Universidad Literaria por real cédula de 22 de agosto de 1769. La Universidad se trasladó a la nueva sede en 1771, manteniéndose en ella hasta mediados del siglo XX, con su traslado definitivo a la Fábrica de Tabacos.

(Esta entrada de la sección de ‘El Retrovisor’ ha sido elaborada por Antonio Gutiérrez de la Peña)