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«Vivamos la Cuaresma juntos, en Hermandad»

Queridos hermanos de Los Estudiantes:

En unión del Santo Padre León XIV, os animamos a vivir la Cuaresma como un tiempo privilegiado de conversión y de poner a Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas. Deseamos que nuestra Hermandad de Los Estudiantes sea un lugar de encuentro con la Palabra, la voz del Señor que nos prepara para el misterio de su Pasión, Muerte y Resurrección. Acojamos, como María Santísima de la Angustia, todas estas cosas en nuestro corazón con espíritu de penitencia y conversión.

Fomentemos una actitud de escucha: la de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad. Vivamos los cultos con intensidad y corazón abierto, haciendo momentos de silencio oportunos que nos ayuden a sintonizar con Dios. El Quinario al Santísimo Cristo de la Buena Muerte es un momento privilegiado de escucha de la Palabra y contemplación del Amor de Dios entregado en la Eucaristía.

Vivamos el ayuno y la abstinencia no como mera costumbre, sino como ejercicio de conversión. La privación nos ayudará a entender las carencias en nuestra vida espiritual y a conectar con las angustias y privaciones que existen en nuestra sociedad y que azotan a hermanos nuestros, más cercanos de lo que pensamos. Practiquemos el ayuno con fe, humildad y sentido comunitario, incluyendo también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio y austero.

El Santo Padre nos exhorta a una abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada: abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. “Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz”.

Vivamos la Cuaresma juntos, en Hermandad. Practiquemos la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y del ayuno. Reencontrémonos con el Sacramento de la Reconciliación como nuevo comienzo y encuentro con el Señor en el perdón. Preparemos convenientemente nuestro gran acto comunitario, la Estación de Penitencia. Estamos llamados a realizar esta Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres, se convierta en forma de vida común. Como dice el Santo Padre, la conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo y a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad, tanto en nuestra Hermandad como en la sociedad sedienta de justicia y reconciliación.

Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma en Hermandad, que nos haga más atentos a Dios y a los más necesitados. Comprometámonos para que nuestra Hermandad viva este tiempo de preparación en búsqueda constante de la Gracia, atentos siempre a las necesidades de los que sufren, y generando espacios de fraternidad y encuentro para contribuir a edificar la civilización del amor. Que el Santísimo Cristo de la Buena Muerte y su Bendita Madre de la Angustia os bendigan.

La Junta de Gobierno